Las criptomonedas serán la mayor disrupción del siglo XXI

El dinero mueve al mundo, esa es una verdad universalmente aceptada, pero tiene un problema: hay que definir qué es el dinero. Desde la economía, el dinero es una mercancía, es un producto que sólo tiene valor porque es universalmente, o casi universalmente, como medio de cambio para adquirir otros productos y todos los servicios.

El dinero es una ficción, es, en sí mismo, una novela, puesto a que lo que hace que tenga valor es un contrato social, uno que es más viejo que los Estados-Nación por muchos siglos. El primer dinero en gran parte del mundo fueron metales, los llamados metales preciosos, que son maleables, inoxidables y fácilmente identificables, como la plata y el oro. Estos metales fueron y son valiosos sólo por sus características físicas, no porque en realidad valgan algo en sí mismos o por sí mismos, y valen más sólo por estas características que por las verdaderas propiedades que tienen en la industria y en la tecnología.

Pero el dinero se convirtió muy pronto en aliado del poder político, y por ese poder hay dinero que vale más que otro dinero. Los emperadores pre y post romanos grabaron sus rostros en las monedas, y el mismo contenido de metal, de la misma pureza, no valía lo mismo dependiendo de quien emitía la moneda. Desde el principio, por esta relación entre poder y dinero, la falsificación ha sido de los delitos más perseguidos.

Pero hay un límite al metal disponible, y otro límite más objetivo, que es el mucho espacio que ocupa y el mucho peso que tienen los lingotes de metal. Se tuvo que elaborar documentos que representaran el valor de las monedas, y esa fue una gran disrupción en su momento, convencer a la gente que un papel impreso valía, de acuerdo a lo que un Emperador decía, tanto como dos, diez o mil monedas.

A lo largo de la historia registrada, en todas las civilizaciones que han desarrollado el comercio (y los impuestos), casi todas las personas han usado el dinero, sin saber cómo y por qué funciona. Los niños preguntan hoy en las escuelas, igual que hace siglos, que por qué un billete vale, y la mayoría se queda en las mismas cuando sus maestros les dan, como pueden, una respuesta. La verdad es que la gente usa el dinero sin entenderlo, y esa es la más grande falla de la educación financiera.

Toda la política se trata, en resumidas cuentas, de planes que responden a sistemas socio-económicos. Todo es economía: qué producir, quién produce, qué relaciones sociales se forman a través de los sistemas de producción, distribución y consumo. Todo esto fuera del alcance y comprensión de las personas comunes, manejado todo desde arriba, con gobiernos centrales, bancos centrales, casas de bolsa que arrojan números que el ciudadano común no puede entender.

Pero ya no. Las Criptodivisas no son producidas por los bancos centrales; se pueden intercambiar sin necesidad de intermediarios, y tienen el valor que el mercado les confiere al margen de eventos políticos que hacen tambalearse a las monedas tradicionales. En el mundo de las Cripto, no importa si un presidente se pone necio o saluda a una persona inexistente, como le acaba de pasar al presidente Biden. Por fin, la promesa de que la mano invisible del mercado es la que gui+ía a la economía se hará real.

¿Habrá problemas? Claro; habrá periodos de ajuste, habrá algo de especulación y habrá personas, empresas o países enteros que se resistan a la idea disruptiva y revolucionaria que es que la gente cree y maneje SU PROPIO DINERO. La verdadera democracia se dará cuando la gente entienda y decida sobre la economía; cuando tenga las herramientas para invertir y para asegurar su propio patrimonio.

Esta es una idea poderosa como ninguna otra. La economía se está descentralizando, y la educación lo hará poco después o de manera simultánea. Las personas tendrán poder de decisión, capacidad de acción y capacidad de inversión como nunca antes en la historia la han tenido; una capacidad de crear patrimonio al margen de las crisis recurrentes que experimentan los países, del más inestable al más confiable. La gente de un país tendrá capacidad de proteger su propia economía. Eso es democracia, más allá de las boletas.

Se trata de darle poder a las personas; darles educación financiera para que puedan ejercerlo; darle todas las herramientas que hasta hace poco estaban monopolizadas por bancos, casas de bolsas y gobiernos más o menos confiables. De eso se tratan las Criptodivisas, y por eso el nuevo siglo, la nueva sociedad, la nueva educación, no podrían entrar de otra manera. Si se democratiza el dinero, se democratiza todo.

¿Hay espacio para el caos? Como en toda revolución, y no nos engañemos, ESTO es una revolución, habrá quien busque acaparar, y habrá modelos y sistemas más efectivos que otros, y habrá quien gane mucho y quien pierda, pero, en general, esta revolución será rápida, efectiva, y sin víctimas mortales. Este es el camino al futuro cercano, un futuro donde todos tengan acceso a la misma información, a las mismas herramientas y a las mismas posibilidades. Esto es tan real que sobrepasará las diferencias teóricas entre izquierda y derecha, y no será del agrado de políticos tradicionales porque significa que, por fin, la gente será capaz de organizarse sola, lo cual les quitará poder, influencia y relevancia. No sé ustedes, pero a mí, la idea me resulta magnífica.

El ecosistema de las Criptodivisas apenas se está formando;

Bitcoin es la más conocida, y el referente para todas las demás, pero dista mucho de ser la única, y funcionará muy bien para casi todo, pero hay que mantener el ojo en todas las demás y aprender a ser flexibles. Ethereum no sólo es una Cripto, también es una plataforma para crear Smart Contracts, que son contratos que también están descentralizados de los sistemas legales y notariales tradicionales, lo que la hace una plataforma muy valiosa.

Solana apuesta por la escalabilidad y por la masificación, anunciando que puede manejar 60k transacciones por segundo con comisiones de apenas una millonésima de dólar; ningún banco te va a cumplir con ese trato. Cardano es una plataforma altamente descentralizada desarrollada como de Open Source, lo que la hace verdaderamente democrática por preferir la Prueba de Consenso a la Prueba de Trabajo que usa Bitcoin. Por último, BNB ofrece muchas opciones para distribuir sus inversiones y capitalizar mejor sus rendimientos. Esto es un Universo nuevo, y estará al alcance de todos. Esto es el principio de un futuro brillante, dándole a las personas posibilidades para financiar sus Start Ups; creando redes de distribución y consumo descentralizadas, favoreciendo el comercio justo; llevando inversiones a lugares donde la banca tradicional ni siquiera se hubiera parado; construyendo relaciones comerciales al margen de bancos y gobiernos donde cada comunidad invierta en su propio desarrollo y capitalice sus propios recursos.

Con información de Crónica

Por: Diana Valenzuela
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